Lamento no haber publicado nada desde hace algún tiempo, debo decir que una de las razones fue una triste noticia que recibí días atrás sobre la pérdida de un ser muy querido por mi.
Hoy voy a hablar de desafíos, retos que nos imponemos nosotros mismos, y que, si bien no son retos complicados ni definitorios, son muchas veces divertidos e interesantes.
Hace algunas semanas atrás me dije a mí misma "¿Por qué no aprender algo básico en danés?", tras haber entendido los ingredientes de un producto que estaba en ese idioma. Sí, así bien raro fue. Por lo que el día siguiente usé el Internet para buscar información sobre eso. Ya se que aprender un idioma por medio de Internet no es la forma más eficaz, pero debido a que en mi país el aprendizaje de lenguas extranjeras es muy limitado, me vi obligada a hacerlo.
Así fue que aprendí como presentarme (decir "yo soy...."), aprendí los números, y algunos adjetivos. Sé que no voy a salir hablando el idioma de la nada, porque aún me falta aprender la pronunciación de algunas letras o porque no he recibido instrucción de otras personas, pero con saber algo lo bastante básico, me quedo conforme.
Otra cosa que he logrado, es la escritura en espejo. Sí, como lo hacía el mismísimo Leonardo Da Vinci. Por supuesto que no busco parecerme o decir que tengo cosas en común con este genio, porque no es así. Solo digo que esta habilidad puede ser rara.
Costosa al principio, luego escribimos fluidamente y no es necesario leer a través de un espejo; sino que adquirimos la habilidad para hacerlo como cuando leemos algo de izquierda a derecha.