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jueves, 7 de enero de 2016

De Pueblos Perdidos y Rutas Olvidadas: el Hotel

No importaba la época del año o como estaba el clima afuera, el hotel siempre tenía sus puertas abiertas, y sobre todo, siempre había cuartos ocupados.
Situado sobre una maltrecha ruta frecuentemente transitada, no estaba lejos del mar, aunque si en un punto perdido del mapa. Sus muros estaban bastante derruidos, las flores de los jardines crecían de forma despareja, y la infraestructura de las habitaciones era la misma de veinte años atrás.
Ella aún sigue sin recordar cuando fue la primera vez que lo visitó, tampoco se acuerda de cómo llegó hasta allí; pero sí sabe que nunca se olvidó de aquel lugar, y que volvió una y mil veces.
Al principio dudaba que aquel lugar fuese utilizado como prostíbulo por aquellas prostitutas que noche a noche hacían su trabajo sobre la carretera. Luego comprobó que no era así.
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Pasó un tiempo y comenzó a llamar al lugar el Hotel California, porque, tal como indicaba la canción, aquel lugar debía estar habitado por fantasmas. Pero luego corroboró que no era así, ya que los fantasmas no eran nítidos, y la gente del lugar sí lo era.
Muchas dudas fueron surgiendo en su cabeza, a medida que frecuentaba el hotel. Muchos eran los personajes que también lo hacían, y que había visto más de una vez.
Estaba un viejo hombre, que leía libros de páginas amarillentas, mientras esperaba quién sabe qué, sentado en una oxidada silla metálica. Más tarde se enteraría que aquel viejo, era un belga que por alguna extraña razón de la vida, había terminado en aquel paraje, y esperaba al menos a alguien que lo fuese a buscar. Un día apareció quien decía ser su mujer, y nunca más lo volvieron a ver por aquel lugar.
También estaba aquel hombre, de la habitación 42, que fumaba y llenaba los pasillos con olor a tabaco. Ahogaba en el cigarrillo, sus penas de una vida amorosa turbulenta, promesas que nunca fueron cumplidas, y olvidos que le costaron su soledad en un aislado punto.
Y por último estaba la señora de limpieza, que ocupaba una habitación de forma permanente; y era conocida por todo el pueblo. Marta. Su cabello era del color de la tinta que hubiese en el supermercado local. Sus rulos y su peinado en sí, los cuales parecían no haber progresado desde la década del ochenta; parecían ser lo único vivo en ella, quien amargamente limpiaba y aireaba las habitaciones, arreglaba lo que era necesario, y compraba lo que se precisaba.
Nuestra visitante conoció a cada uno de estos personajes que conformaban el tal moribundo hotel, cuando llegaba a este para pensar. Salir al pequeño fondo, sentarse en una mugrienta silla de plástico y mirar las estrellas a la noche, dormir largas siestas por la tarde, y caminar sin rumbo en las mañanas: todo eso hacía cuando llegaba, y lo había hecho más de una vez en su vida, sintiéndose perfecta consigo misma.

Un día, decidida a que aquel era el lugar donde le gustaría pasar el resto de sus días, bajó a la recepción, a preguntar si aquello era posible, y con una sonrisa, la encargada asintió.
—Otra más— murmuró, inquietando a nuestra protagonista.
—Otra más, ¿qué?
—Es el lugar que los atrae, ¿no es cierto? Les abre los ojos a muchas situaciones tan monótonas de la vida mundana en la ciudad. Las separa y les muestra la crudeza de una vida abrumada. No me diga que no es así, usted es otra que vino a este lugar y lo descubrió. Usted sabe el significado de una vida así. Bienvenida— y le fueron entregadas las llaves de su nueva vivienda.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

¿Simetría?

Apuntes, simplemente apuntes.
"Si tuviera que definir como es mi estilo de vida en una palabra, diría que es asimétrica. Asimétrica porque es imposible encontrar un año que sea igual a otro; asimétrico porque siempre que intento tomar un rumbo, pronto me desvío de ese camino.
Y sin embargo, tengo tendencia a decir que las cosas simétricas son perfectas, y son aquellas cosas tangibles. ¿Existen almas simétricas? De eso no tengo idea, nunca me he cruzado con una.
Tampoco es que intente llegar a esa pura perfección simétrica de la que hablo. Aunque mi vida se ha simetrizado en algunos aspectos: sé reconocer aromas simétricos, melodías simétricas, paisajes simétricos, textos simétricos.
Y si por consiguiente digo que simetría es sinónimo de perfección, entonces déjenme decir que he perfeccionado un poco mi vida asimétrica.".

miércoles, 26 de agosto de 2015

La guerra

Hace poco tiempo atrás, leí un libro llamado "El violonchelista de Sarajevo", de Steven Galloway (muy recomendable, a propósito); el cual tenía como paratexto, la siguiente frase, enunciada por León Trotsky: "Es probable que no te interese la guerra, pero a la guerra sí le interesas tú". Justamente, esta historia trata sobre el sitio y la guerra sufrida por la ciudad de Sarajevo (y aclaro por enésima vez que la "j" se pronuncia como una "i), actual capital de Bosnia y Herzegovina, allá por los años '90, cuando se disolvía Yugoslavia.
Pero hoy no voy a hablar del libro, sino del significado que yo misma le doy a esta frase de Trotsky. Primero, afortunadamente no he vivido ninguna guerra y espero nunca hacerlo; por lo que entiendo "guerra" como problemas, "como un todo complejo" dijera mi profesora de Cívica en un escrito que tuve algún tiempo atrás. Y desde aquí partiré: nunca estuve interesada en crear problemas, crear guerras. Si tuve problemas, yo misma me enredé en ellos. Por eso, concuerdo con la frase: no estoy interesada en crear problemas, porque cuanto más cree, estoy segura que más me vendrán en retorno. Tomando las palabras de Trotsky, no me interesa la guerra.
Ahora, ¿qué pasa cuando a las personas a tu alrededor sí les interesa y gusta la guerra? No solo vivirla, sino también crearla. Creo que me he acostumbrado a vivir en este tipo de guerra, donde parezco ser siempre la víctima o el primer objetivo. La guerra no me ha dejado más que cicatrices y fortalezas, injusticias y conocimientos. Pero la guerra no acabó aún: día a día convivo con ella.
No falta el día que la guerra me haga desplomarme llorarme, sentirme aterrada de aquello que algún día supe disfrutar; esta guerra me paraliza, me hace más débil, más torpe, y más insegura, por sobre todo. Aún así, agradezco a esta guerra por no haber ido tan lejos de hacerme agarrar las tijeras y sus filos, de herirme a mí misma.
Aunque repito, la guerra sigue y la piel ajena me roza aún con brutalidad, las palabras me siguen hiriendo, el rechazo hacia mí crece por parte del "bando enemigo", y sólo aquellas personas dispuestas a ayudarme, comprenden mi dolor y me dan fuerzas para seguir, o al menos para terminar el período de duración fijo de esta guerra. Por esta razón no rezo, simplemente espero, calma y soñadora, tengo presentimientos que lo que viene por delante de mí será mejor, al final de la guerra; tal como los personajes del libro. ¡Ay, los libros! Un gran factor, una causa de esta guerra... Tal como estudiamos en historia, las guerras también tienen sus justificaciones; para el bando opuesto, esta guerra surge porque yo no me quiero unir a ellos. Esto me lleva a pensar que la racionalidad está perdida: las diferencias se aceptan, tal como ese bando repite mecánicamente, pero a aquel distinto que se cruce ante sus ojos, a ese le declaran la guerra.
Y aquí es donde cito a Trotsky de vuelta, pero tomo sus palabras: a la guerra sí le intereso yo.

domingo, 19 de julio de 2015

Rareza

Hace un tiempo atrás, una adolescente llena de preguntas sin responder en su cabeza y un montón de conocimientos para ofrecer, llegó a un consultorio psiquiátrico. La habían derivado allí, porque a todos los médicos le parecía una chica muy extraña: se expresaba raramente, sabía cosas intentendibles para gente de su edad, y tenía una enorme inseguridad encima.
Abrió la puerta del consultorio, que se ubicaba dentro de un hospital que parecía llevar años sin ningún cuidado desde el punto arquitectónico; o al menos, eso fue lo que pensó ella. Los azulejos, que un día podrían haber sido, verde agua, ahora eran apenas verdes, dado que la luz que irradiaba aquel lugar, aún de una forma fría y húmeda, los había decolorado. Los muebles eran viejos y hacían ruido al abrirse, las computadoras (que parecían de los años '90 o principios de los '00) eran el único lujo que allí había. "Me gusta", pensó la chica. "Tan derruido como piensan que yo estoy".
La psicóloga la esperaba de otro lado: nada fuera de lo normal. Era una mujer de esas que parecen extremadamente hippies, pero que al final se terminan viendo en la ópera, o en festivales de jazz, o en cualquier evento cultural, que deja afuera a esta tribu urbana sesentera.
-Entrá- le dijo, viendo como la adolescente dudaba si avanzar o no. -Sentate- le indicó, y la chica hizo caso. Sin decir palabra alguna, la doctora abrió la historia de su paciente y leyó el por qué esta chica estaba ahí aquel día.
-Bueno, según estos médicos hablás con términos extraños, te cuesta socializar, entendes sobre asuntos "variados", y sobre todas las cosas, sos muy insegura. Ahora contame, ¿cómo te considerás en el mundo, frente a las personas que te rodean, o simplemente contigo misma?
-Rara- dijo ella, moviendo los hombros, como si le restara importancia. Quizás si actuaba como un adolescente normal, la dejaría ir sin recetarle o encontrarle nada extraño.
-No, no, no. Ya sé que te sentís rara, pero... Describime como en verdad te ves.
-Está bien- tomó una bocanada de aire: ahora sí que sería vista como una rara. -Mis compañeros van a bailar, les gusta la música que se escucha ahora: cumbia, plena; todas esas cosas. A mí me acusan que escucho a Beethoven, soy el hazmerreír por esa razón. ¿La verdad? No, no escucho a Beethoven, pero tampoco me molestaría. Escucho música indie, música que me ayuda a crear una identidad. Luego sigo siendo rara, porque claro, mi sueño es irme a vivir a Bielorrusia, Kaliningrado, Belgrado; mientras que para todo el mundo, el paraíso es Miami, Disney. Y, por favor, no pienses que soy pro-soviética, porque no, ni siquiera había nacido cuando culminó la Guerra Fría. ¿Continúo? Me gustan las películas artísticas y los libros de misterios, que se desarrollan a los largo de este mundo y de los tiempos. Adoro las corrientes arquitectónicas, pero odio lo barroco.
La doctora la miró, como si estuviera pensando en algo que le traía mucha nostalgia, y finalmente sonrió.
-¿Sabés? Yo era exactamente igual que tú: mi sueño era ir al Louvre, a Versalles: me pasaba horas leyendo libros de historia. Después estaba mi forma de vestir: usaba camperones de jean, el pelo despeinado, me quería hacer la intelectual fumadora (aunque repudiara los cigarrillos), y a la vez, decía que quería ser como Audrey Hepburn. Todos se reían de mí y me la hacían pasar muy, muy mal. Mi solución fue hacerme psicóloga, y así averiguar por qué se comportaban así. Terminé amando mi trabajo y siendo una mujer muy feliz.
La chica sonrió, su alma se llenó de alegría, y escuchó atenta la siguiente pregunta de la doctora:
-¿Cuál es tu frase motivacional?
-Cada mente es un circo.
-¿Tú la inventaste?
-Ajá; así es.
-¿Qué te tatuarías?
-Un pino o un barquito en mi muñeca izquierda, un proverbio polaco que leí hace un tiempo en mi ante-brazo, y esa frase que te dije recién en algún lugar de mi cuerpo, que todavía no sé.
Se hizo un silencio que poco tenía de silencio incómodo, la paciente y la doctora intercambiaron miradas, y finalmente, la psicóloga habló.
-Bueno, nos vemos la próxima vez: en tres semanas. Antes de irte, me gustaría decirte que debés seguir forjando esa personalidad tan única que tenés, tan rica. Y cuando vuelvas, vamos a seguir hablando, en especial de por qué no te gusta el arte barroco.
A continuación, la doctora la acompañó a la puerta del consultorio, y antes de llamar a otro paciente, le guiñó un ojo, en esas cómplices guiñadas que todo lo entienden.
¿Era de verdad tan rara aquella adolescente?

jueves, 26 de febrero de 2015

Paraíso

Hay preguntas a las que lleva tiempo encontrarles una respuesta, como aquella que me hicieron un día en un salón lleno de gente conocida por afuera pero desconocida por adentro. Quizás aquel era el punto: conocernos los unos a los otros, saber nuestra manera de pensar; y finalmente hacernos a todos tener mentes homogéneas, ideas idénticas. Y yo, rebelde como una enredadera que sigue creciendo por más que la poden, me negaba a dejar que mis ideales fueran cambiados.

-¿Han encontrado su paraíso? Y si lo han hecho, ¿cómo es este?

Desde que la persona que leía las preguntas pronunció la última palabra de aquellas oraciones, mi mente se transportó al paraíso. A mi paraíso; ignorando a todas las demás respuestas que, ordenadamente, se iban contando. Yo estaba muy lejos de allí, al menos mi cabeza: me encontraba en paraíso, envuelta en el verdadero aroma que desprendían las flores en verano, al igual que el aire cálido, que no llegaba a ser sofocante. Mi visión era en tonos cálidos y sepia: amarillos, naranjas, marrones. Todo a mi alrededor era tan distinto y yo me sentía tan en casa.
Hacía tiempo que llamaba a aquel lugar "paraíso", y más aún ahora, que contaba con edad suficiente para entender todo a la perfección, así como vivir cada instante que podía. Lo que más me fascinaba de aquel lugar, eran las terrazas rodeadas de hortensias; seguido por las mesas que formaban parte del bar. Allí las mujeres sostenían elegantemente sus Martinis, mientras que los hombres bebían los fuertes whiskys escoceses. Yo, por mi parte, me consideraba muy joven aún para degustar cualquiera de ambas bebidas. Aunque un pequeño sorbo de vodka no le hacía mal a nadie, ¿no?
Aún era temprano cuando arribé al paraíso, así que no me molestaba en cambiarme mi bañador (o más precisamente, malla) azul marino, junto con el liviano vestido de lino que me cubría. La música ya empezaba a sonar. ¿Soul, jazz, pop barroco? ¿Qué era aquel sonido? No lo sé, pero si me invitaba a moverme lentamente, al igual que muchas de las personas que también se encontraban allí. ¿Quién decía que no existía la felicidad absoluta? Para mí si existía y estaba allí, apareciendo frente a mí.
Cuando uno la pasa bien, todo parece ir más rápido; y así de rápido había caído la noche. En aquel paraíso, tenía mi propia habitación, donde encontré ropa decente para usar en la elegante cena que habría en el restaurante. ¿Qué ordenar? ¿Debería darme un gusto? El caviar no había sido mala opción, después de todo. Después de la extravagante cena, la música apareció otra vez allí; y hasta la pequeña pista se trasladaron mis pies. Bailar sola no me definía como una típica "solterona" o una joven en busca de un hombre rico y mayor, porque yo sabía que no era así; mi rebelde personalidad no encajaba con ninguna de las anteriores etiquetas.
Si bien algunos muchachos de mi edad se habían acercado, y yo bailé con ellos; aquello no era lo que más me interesaba en aquel momento. Mi cabeza parecía envuelta en un sueño, un sueño en paraíso. Sabía que estaba soñando, pero aún así lo disfrutaba. Podía ir allí cuantas veces quisiera y sentirme igual. Yo sí conocía el paraíso, y no lo abandonaría por nada en el mundo. 

-Es tu turno- sentí a alguien moverme por los hombros para que hablara. Tragué saliva y pensé las palabras que diría.

-En verdad, yo sí conozco el paraíso; pero... - mi alma rebelde se estaba despertando. -No creo que lo entiendan desde mi punto de vista, no quiero que lo contaminen con sus normalidades. Que tengan buen día- me paré y abandoné el sombrío salón, para huir ahora sí, a mi paraíso.


"Paraíso" es algo que quería escribir desde hacía tiempo. Junté ideas y puse música adecuada para empezar a escribir sobre este tema que nunca dejará de ser una intriga para el Universo.

martes, 17 de febrero de 2015

Migues


Calles polvorientas en un pueblo en el medio de la nada podrían haberme dado miedo años atrás, pero ahora puedo decir oficialmente que no tengo más miedo. ¿Por qué? Las calles polvorientas tienen su propia belleza, los pequeños pueblos "fantasmas" también, y estar en el medio de la nada, lejos de tus problemas, es algo bastante relajante.
En cada pueblo fuera de la capital, encontrarás una plaza. Una plaza principal, para ser más exactos. Y todo pasa desde allí. Como el Big Bang, la vida en ese pueblo gira en torno a ese punto. Al lado de la plaza, hay una iglesia, hay un bar, y algunas tiendas aún visitadas; "tiendas comunes" para una persona que vive en la ciudad.
La paz es muy bien conocida en esas tierras. Y sin embargo, la gente está abandonando esas tierras. Yo estoy buscando un poquito más de paz en mi vida, pero para ser honesta, no podría vivir allí; y no hay nadie a quien culpar por el hecho de que estoy acostumbrada a vivir en la caótica ciudad en la que me crié. Simplemente, no me sentiría capaz. Sin embargo, en sueños, veo personajes creados por mí misma, que viven allí, teniendo una vida perfecta (o quizás no del todo perfecta), pero amando ese lugar.
Un gran número de tiendas cerradas se suman al casi desierto pueblo; pero en el alma de esos veteranos del lugar, el pueblo aún es joven y tiene mucho por vivir. Algunas casas viejas han sido reformadas y ahora tienen estilo, tanto que yo me compraría unas cuantas si tuviera suficiente dinero, simplemente para decorarlas de la forma que quiero, además de conseguir inspiración cada vez que yo visite ese lugar.
Las primeras preguntas que vienen a mi mente son: "¿cuándo fue la 'edad de oro' de este pueblo?", "¿qué pasó que ahora no es nada más que un pueblo 'fantasma'?". Nadie sabe las respuestas, y pienso que tampoco nunca nadie las sabrá. Lo único que sé es que este pueblo nunca desaparecerá del todo.

martes, 20 de enero de 2015

Año nuevo, cosas nuevas

¡Hola! Vuelvo a escribir, vuelvo a casa, vuelvo a viejos hábitos que había dejado atrás, y comienzo otros nuevos. Antes de empezar, quiero que sepan que una de las personas que me insistió escribir algo en este lugar, una vez que ya estoy frente a mi computadora, es mi amiga Sofía. Y sí, tenía razón, se siente bien volver a escribir acá: desahogarme, dejarme llevar por mi mente, hacer oír mis ideas. Todas las posibilidades que un blog nos puede dar.
Pero esta entrada no es para poner sobre las ventajas de un blog, sino para comentar sobre cosas que he descubierto últimamente y quizás a muchos de ustedes los pondrían iguales de contentos, con el mismo buen humor, o simplemente sientan curiosidad. Voy a comentarles a continuación algunas cosas que he estado haciendo en estas primeras semanas del 2015.

Leer. ¡Hacía tanto tiempo que no me "metía de lleno" con un libro! Lo mismo con la costumbre de leer regularmente. Luego de casi un año y medio sin darme cuenta que las sagas juveniles de moda no eran lo mío, vuelvo a redescubrir mi género favorito: novelas históricas y/o policiales. Y voy a darles algunas reseñas de libros que he leído, no para que ustedes los lean sí o sí, sino para que tengan algunas sugerencias para el futuro.

  • Los Secretos de la Reina - X. R. Trigo. Encontré este libro en una librería del lugar donde voy de vacaciones, en donde casi todos los libros están a $100, y hay de todo lo que uno puede imaginar. Se desarrolla tanto en nuestra época, como alrededor del 1300 en Cataluña, España. Dos jóvenes historiadores sienten curiosidad por un caso en el que su asesinado amigo de la juventud estaba implicado. Este asunto los hace indagar sobre un escultor famoso de aquellos tiempos, una reina y su misteriosa muerte, y la peste que se presentaba en Europa en aquellos tiempos. En mi opinión, es un libro muy "adictivo", que me hizo llevarlo hasta a la playa, envuelto en una bolsa de nylon. Se los recomiendo totalmente, si son de los que les gusta leer algo diferente de vez en cuando.
  • La Princesa de Hielo - Camilla Läckberg. Se preguntarán: ¿por qué esta chica lee cosas relacionadas con la realeza?. Bueno, el título los puede engañar; de lo que menos habla esta novela policíaca, es de la realeza. Se desarrolla en Suecia y trata sobre el cadáver de una atractiva mujer en su antigua casa. Está lleno de secretos que se van desentrañando a lo largo de la lectura. De todos los libros que traigo para recomendarles, es el que más me ha atraído desde el principio hasta el fin. Una fácil lectura, así como muchos personajes con personalidades y secretos únicos.
  • Casino Royale - Ian Fleming. Quise ver que tal me iba con las novelas de James Bond, y comencé con la primer entrega. ¿Qué mejor que una novela que se desarrolla en un casino, incluye agentes secretos, crímenes, juegos de azar, y demás? Todo muy bien descrito, además de las intensas ganas de visitar un lugar como aquellos, y el conocimiento que nos deja sobre este tipo de juegos. Sin embargo, me quedé con la sensación de que esperaba más del 007. Igualmente lo recomiendo, si son más de las cosas cortas y que se desarrollan en otra época.


Música. ¿Qué sería yo sin la música? Sin embargo, dejé al típico pop comercial que amaba hace menos de dos años; por el indie pop/rock y sus profundas letras, llenas de sentimiento y cosas verdaderas. Aquí una reseña de bandas, cantantes, y canciones que no estaría mal escuchar alguna vez ;)

  • Bastille. Esta banda británica "la rompe", tiene letras profundas, además de la voz del cantante principal que tiene un amplio registro. Sus éxitos son "Pompeii", "Bad Blood", "Things we Lost in the Fire", y otros más. Aunque no hace mal escuchar otras canciones como "Icarus" o "Durban Skies". No se van a arrepentir de haberlos escuchado, se los prometo.
  • George Ezra. Si lo escuchan sin mirar el vídeo, van a pensar que es un hombre de barba, voz profunda, cerca de los cuarenta. Pero este "inglesito", de 21 años, rubio, flaco, y alto ha sorprendido a más de uno. Muchas de sus canciones se desarrollan en diferentes ciudades europeas, y su sonido country nos saca una sonrisa siempre que lo escuchamos. "Budapest", "Did you Hear the Rain?", o "Cassy O'" son temas que muestran lo talentoso que él es.
  • John Newman. John Newman ha estado en el mercado cosechando éxitos desde el 2013, sin embargo, yo lo descubrí a fines de el año pasado. Un cantante lleno de personalidad, ritmo soul, música pegadiza que hacen a uno querer bailar, ritmos que probablemente nuestros padres bailaban. "Love Me Again", "Cheating", o "Try" son temas que con tan solo escucharlos una vez, nos dan ganas de bailar hasta no poder.
  • London Grammar. ¡Qué voz tiene Hannah Reid, su cantante principal! ¡Y qué música tan asombrosa hace la banda en sí! Este trío británico nos deleita con su indie rock/pop, y nos muestra el amplio registro que su cantante principal tiene. "Wasting My Young Years", "Nightcall", o "Hey Now" (les va a sonar del anuncio de Dior), muestran el trabajo puesto por la banda en crear maravillas o llamándolas en inglés "masterpieces".
  • Daughter. Este trío debe ser llamado europeo, ya que está compuesto por una vocalista inglesa de ascendencia italiana-irlandesa, un guitarrista suizo, y un percusionista francés. Las letras profundas, que abordan temas reales; así como la paz que nos transmite la música, nos dan ganas de escucharlos una y otra vez. Les recomiendo escuchar "Youth" o "Amsterdam".
  • Portugal. The Man. Esta banda originaria de Alaska nos trae un sonido que nos pone de buen humor, especialmente en épocas de verano; así como letras verdaderas, y ganas de escuchar una y otra vez. "Creep in a T Shirt" o "Modern Jesus", no deben dejar de escucharse.
Por último les dejo algunas canciones que podrían en un futuro no muy lejano, estar en su lista de reproducción.

  • Rumour - Chlöe Howl.
  • Sweater Weather - The Neighbourhood.
  • I'm not the Only One - Sam Smith.
  • Maps - Maroon 5.
  • Chocolate - The 1975.
  • Chandelier - Sia.
  • Animals - Maroon 5.
  • Like I Can - Sam Smith

Por ahora, eso es todo. Espero que les gusten estas sugerencias que les puse anteriormente. Nos vemos la próxima :)

miércoles, 12 de marzo de 2014

¡Libros Favoritos!

Uno de mis tantos hobbies es leer, por lo que hoy preparé esta entrada para hablar sobre mis libros favoritos o los que recientemente he leído. Si quieren alguno porque les interesó mi opinión sobre éste, o ya hacía tiempo que lo venían buscando, sólo pídanlo en los comentarios. Algunos los tengo en formato PDF y otros para e-Book, pero con un conversor todo se arregla ;)

Una Vacante Imprevista (J.K. Rowling):
Ésta fue la primer novela para adultos de la autora, luego de la exitosa saga de Harry Potter. La historia transcurre en el pequeño pueblo de Pagford, en Inglaterra; donde el alcalde falleció y en su puesto queda una vacante. Desde allí, surge una disputa entre distintos habitantes del lugar, por conseguirlo, donde habrá todo tipo de conflictos entre padres e hijos, parejas, y vecinos.
En mi opinión, éste libro es excelente y nos muestra diferentes caras de la sociedad inglesa. Facilmente es posible compararse con alguno de los personajes, y comprender rápidamente la situación de éstos (desde los más carenciados y las familias problemáticas, hasta los bien posicionados y los conflictos que aún así suceden). Además de los problemas que salen a la luz más rápido por ser éste un pequeño pueblo, se tratan temas como el bullying, las drogas, la violencia doméstica.
El libro es atrapante, ideal tanto para adultos como para adolescentes, ya que éstos también aparecen en el libro. J.K. Rowling demostró una vez más su talento para escribir con esta gran novela.

Rubí, Zafiro, Esmeralda (Kerstin Gier):
Tras un tiempo sin leer ningún libro atrapante, descubrí esta trilogía que me atrapó desde principio a fin. La historia se desarrolla en Londres, y nos muestra a Gwen como personaje principal, una chica de 16 años que proviene de una familia bien posicionada que esconde un gran secreto, y es que un miembro de cada generación posee el don para viajar en el tiempo. A sí mismo, ellos junto con otra familia, también lo poseen. Su prima Charlotte, a quien siempre creyeron la heredera del gen, es quien ha recibido las clases de preparación para viajar en el tiempo, desde pequeña. Pero todo pegará un giro de 180°, cuando descubran que es Gwen quien en verdad posee el gen. Desde allí, todos los días irá a diferentes años y épocas, como así mismo tendrá una misión con su compañero de viajes, Gideon (de quien se enamorará). Descubrirán miles de secretos y quienes son realmente los buenos y malos de la película.
Desde hacía tiempo no leía una historia tan atrapante, y creo que aún sigo viviendo esta hermosa historia, porque una vez que empiezas, no puedes parar. Cada personajes tiene su toque especial, que hace que lo ames a su manera.

El Canto del Cuco (Robert Galbraith):
Este gran libro, fue escrito por J.K. Rowling bajo el seudónimo de Robert Galbraith; si bien se dijo que la autora se encontró molesta al haberse "descubierto" su identidad, el libro fue un éxito en todos los sentidos.
La historia se basa en Londres, y comienza en una fría madrugada, donde una famosísima modelo cae desde su balcón y muere. Tres meses después, el detective privado Cormoran Strike y su nueva asistente Robin, emprenden una difícil investigación para descubrir quien fue el asesino de ésta modelo. Muchos personajes aparecerán durante el libro, y sobre todos se levantarán sospechas. La modelo tenía, por así decirlo, dos mundos diferentes con todo tipo de amistades.
El libro es muy atrapante desde todo punto de vista, como muchos otros de misterio y suspenso. Nos muestra la vida de dos personas muy diferentes que se unen en esta búsqueda, así como un pasado oculto para muchísimas personas. Cosas inesperadas saldrán de personas inesperadas, y tendremos la intriga de saber quien es el asesino hasta la última página.

Éstas son algunas recomendaciones, pronto pondré más. Disculpen la demora, es que las clases aquí acaban de empezar y he estado un poco complicada. ¡Nos vemos!