Calles polvorientas en un pueblo en el medio de la nada podrían haberme dado miedo años atrás, pero ahora puedo decir oficialmente que no tengo más miedo. ¿Por qué? Las calles polvorientas tienen su propia belleza, los pequeños pueblos "fantasmas" también, y estar en el medio de la nada, lejos de tus problemas, es algo bastante relajante.
En cada pueblo fuera de la capital, encontrarás una plaza. Una plaza principal, para ser más exactos. Y todo pasa desde allí. Como el Big Bang, la vida en ese pueblo gira en torno a ese punto. Al lado de la plaza, hay una iglesia, hay un bar, y algunas tiendas aún visitadas; "tiendas comunes" para una persona que vive en la ciudad.
La paz es muy bien conocida en esas tierras. Y sin embargo, la gente está abandonando esas tierras. Yo estoy buscando un poquito más de paz en mi vida, pero para ser honesta, no podría vivir allí; y no hay nadie a quien culpar por el hecho de que estoy acostumbrada a vivir en la caótica ciudad en la que me crié. Simplemente, no me sentiría capaz. Sin embargo, en sueños, veo personajes creados por mí misma, que viven allí, teniendo una vida perfecta (o quizás no del todo perfecta), pero amando ese lugar.
Un gran número de tiendas cerradas se suman al casi desierto pueblo; pero en el alma de esos veteranos del lugar, el pueblo aún es joven y tiene mucho por vivir. Algunas casas viejas han sido reformadas y ahora tienen estilo, tanto que yo me compraría unas cuantas si tuviera suficiente dinero, simplemente para decorarlas de la forma que quiero, además de conseguir inspiración cada vez que yo visite ese lugar.
Las primeras preguntas que vienen a mi mente son: "¿cuándo fue la 'edad de oro' de este pueblo?", "¿qué pasó que ahora no es nada más que un pueblo 'fantasma'?". Nadie sabe las respuestas, y pienso que tampoco nunca nadie las sabrá. Lo único que sé es que este pueblo nunca desaparecerá del todo.
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